Hoy hemos tenido una clase muy entretenida. Hemos jugado a un juego de escritura en el cual cada grupo recibía una serie de cartas con diferentes elementos (un evento, un personaje, un objeto...) a partir de los cuales debíamos crear una historia. Aquí tenéis el cuento:
HAMTARO, EL PÁJARO MÁGICO
Érase una vez un gigante muy fuerte llamado Rondante, que vivía en una casa de campo, al lado de un bosque. Un día volvía de bañarse en el río cuando vio que su casa estaba destrozada. ¡Había sido quemada!
- ¡Oh Dios, mi hogar! ¡Esto será mi ruina! ¿Qué hago yo ahora? - gritó enfurecido.
Rondante se enfadó muchísimo y decidió talar todos los árboles del bosque para construirse una nueva casa. Cuando llevaba varios cortados y se dispuso a talar uno muy alto, apareció un pájaro. Pero no era un pájaro cualquiera. Se llamaba Hamtaro y… ¡era un pájaro mágico!
- ¡Cuidado, señor Gigante! ¡Estás destruyendo mi hogar! - dijo el pájaro Hamtaro entristecido.
- ¿A quién le importa el hogar de un simple pájaro? - contestó cruelmente.
- Eres egoísta y no piensas en los demás. Deberías saber que todos nuestros actos tienen sus consecuencias - le advirtió Hamtaro.
- Perdí mi casa, mi hogar. ¡Lo perdí todo! Alguien la quemó y por eso estoy aquí encerrado. Estoy desolado. ¡Nada de esto debería haber pasado! - dijo Rondante con las pocas fuerzas que le quedaban.
- ¡Es culpa mía! ¡Yo quemé tu hogar, no pude evitarlo! ¡Ahora ya es tarde! - exclamó Tragón.
El dragón empezó a disculparse muy arrepentido. Él había sido el culpable del incendio, pues tenía como afición quemar todo lo que viera a su paso, sin pensar que pertenecía a alguien. El gigante le perdonó, ya que ahora no tendrían más remedio que pasar el resto de sus vidas juntos en esa cárcel.
De repente, apareció Hamtaro, el pájaro mágico, para darles una noticia. Como estos habían mostrado verdadero arrepentimiento, los liberó del castigo, pero con una condición: que, en el futuro, antes de realizar alguna acción, pensaran en los demás y en las consecuencias que podrían tener sus actos. Los dos amigos se abrazaron muy felices y le prometieron al pájaro que nunca más se comportarían de un modo tan egoísta.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
A continuación, os dejamos la audio-guía de nuestro cuento:





























