Gemma Lluch: “Mecanismos
de adicción en la literatura juvenil comercial”
El
artículo que he escogido para la elaboración de la reseña es de Gemma Lluch y
se encuentra en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Haz clic en la
siguiente imagen para acceder al artículo.
En
este artículo de opinión se expone una serie de mecanismos y estrategias
diseñadas antes, durante y después de la lectura, con el objetivo de conseguir
un mayor número de ventas. Además, se utilizan diversas marcas discursivas para
conseguir una lectura que produzca un placer rápido, fácil y que potencie la
repetición, tal y como lo hace los medios audiovisuales como las películas.
El
término de paraliteratura se definió en el congreso de Cerisy en el año 1967 y
se considera como aquella literatura que contiene todos los elementos de la
literatura excepto la inquietud por la significación y excepto el hecho de
poner en entredicho el propio lenguaje.
Los
elementos que acompañan una obra son los elementos paratextuales. En el caso de
la paraliteratura, son los siguientes: presentación, cubierta con
ilustraciones, títulos y otros paratextos lingüísticos restringidos y
repetitivos, entre otros. Uno de los objetivos de estos elementos es anticipar
al lector los hechos que sucederán en el
desarrollo de la obra.
A
continuación la autora pasa a analizar cada uno de los mecanismos que
contribuyen a la adicción lectora de los adolescentes.
En
cuanto al contexto comunicativo de la paraliteratura juvenil, los textos
creados han de responder al placer que el adolescente siente cuando escucha la
misma historia una y otra vez. El objetivo de la narración comercial es vender
un producto, para ello debe buscar el agrado de una gran parte de la
población, homogeneizando de este modo los mundos posibles y dejando de lado
los casos que se alejan de este.
Según
Gemma Lluch, la creación de una buena marca es fundamental para crear el deseo
de poseer el mayor número de objetos que se comercializan. De este modo, se
diseña conjuntamente la narración y el merchandising
que le acompañará.
En
referencia al diálogo, es el mecanismo discursivo más potente en la
paraliteratura, ya que favorece la identificación del lector y agiliza el ritmo
de la narración, de manera que la acción ocurre en tiempo real. La descripción
en este tipo de literatura es mínima, ocupando pocas palabras a lo largo del
relato.
El
narrador normalmente se sitúa en tiempo pasado próximo al protagonista y en
ocasiones es el mismo protagonista quien narra los hechos. Entre los mecanismos
más utilizados en la narración para atraer la atención de los lectores destacamos: preguntas en voz alta, utilizadas para abrir expectativas y
curiosidad en el lector; adelanta información que ya conoce pero no desvela,
generando dudas en el lector; y cuenta los hechos, excluyendo los detalles, las
descripciones y reflexiones que provocan una ralentización del ritmo de la
narración.
En
la paraliteratura se propone una estructura cerrada, de manera que los hechos
se narran de manera lineal, siguiendo una ordenación cronológica. Respecto a
los personajes, cabe destacar que son muy estables y planos, normalmente
representan el estereotipo social de adolescente. La
lectura de este tipo de literatura, se caracteriza por no presentar obstáculos,
de manera que no se apuesta por ningún tipo de recurso estilístico que incida
en la comprensión del texto.
En
alusión a las técnicas de identificación cabe destacar que los personajes son
fácilmente reconocibles, ya que se construyen a semejanza del lector. Los escenarios imitan los de la realidad,
situando la acción en una época actual. El protagonista posee la misma
cosmovisión que el lector y, el diálogo reduce la distancia con el lector. En
cuanto al lenguaje, se caracteriza por la utilización de un vocabulario claro y de un argot juvenil.
Por
último, cabe destacar que la ideología propuesta en este tipo de literatura, se explicita a través de las
palabras citadas por los personajes en un discurso directo. Generalmente, según
Gemma Lluch, los argumentos que utilizan tienen que ver con los llamados
lugares comunes, es decir, con aquellos valores que son aceptados por la
mayoría, de manera que generará un mayor número de lectores.
Actualmente,
vivimos en una sociedad muy influenciada por los medios de comunicación. Este
hecho, hace que los autores de libros se planteen qué mecanismos deben utilizar
para captar la atención de los adolescentes. En esta paraliteratura, no tiene
cabida ni la descripción, ni el desarrollo de la personalidad de los
personajes, creando de este modo personajes planos que no evolucionan en el
desarrollo del relato. El motivo que
explica este hecho, lo encontramos en la necesidad de agilizar el ritmo de la narración,
de manera que responda a los intereses de los adolescentes, acostumbrados al
ritmo narrativo del relato audiovisual.



