Práctica BLIJ (II). Raquel Ródenas
Aproximación a la literatura infantil de Juan Cervera Borrás
El artículo que he escogido para comentar es Aproximación a la literatura infantil de Juan Cervera artículoporque el tema de la literatura infantil dentro o fuera de la literatura común siempre tiene un debate abierto. Este artículo se publicó en la edición digital de la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes en 2003, pero anteriormente fue publicado en la revista de la federación de enseñanza del número 102 en 1979. En el siguiente enlace podéis acceder siguiente
El autor nos explica el debate existente sobre si los libros infantiles pueden considerarse literatura infantil fuera de las aulas. En este aspecto distingue dos bandos claramente diferenciados: por un lado, los que afirman que solo existe la literatura buena y mala y que la infantil es innecesaria. Por el otro lado, tenemos a los que reconocen que existe una literatura destinada a lectores infantiles, independientemente de si estos libros son apropiados o no a sus destinatarios. Considero que los libros infantiles pueden considerarse literatura ya que ésta se define como el arte de leer o escribir, son obras con las que los niños realizan esta actividad y forma parte de una colección de libros dirigidos a unos destinatarios muy concretos, en este caso los niños.
Otra cuestión abierta que plantea Juan Cervera es si se debe diferenciar entre literatura para niños y la literatura común. Los niños son destinatarios de relatos creados y transformados para ellos. No obstante, en la actualidad ha surgido una tendencia antiautoritaria, desmitificadora y liberadora para este tipo de literatura y, sin embargo, los libros infantiles más prestigiosos van en contra de estos ideales, como son las narraciones tradicionales. Yo creo que la literatura infantil tiene características y elementos adaptados a sus destinatarios, ya sean por su claridad y sencillez o por otros componentes, pero eso no quita que no podamos denominarla de este modo. Existen muchísimas publicaciones englobadas en este ámbito y personas que se han especializado como autores de literatura infantil, por lo que creo que no debemos infravalorar a estos profesionales y a sus obras. Además, pienso que debemos fomentar la libertad individual a la hora de elegir las obras que queremos leer, puesto que la mayoría de niños leen por placer y no por obligación y no debemos privarles de este derecho.
Cervera nos clasifica las obras por sus condiciones más representativas. Así pues, tenemos tres tipos de espacios: equilibrio, crecimiento y revisión. El primero de espíritu clásico y popular, donde destacan la sumisión, resignación, obediencia y astucia. El segundo presenta rasgos de ruptura con el primero, destacando las exploraciones, conquistas y aventuras. Empieza a combinarse la realidad y la fantasía. El tercero es de espíritu realista, donde hay un desajuste entre lo idealista y la realidad. Considero que la literatura oferta una amplia gama de valores que han ido avanzando según la época y el autor, pero eso no quita que todavía los jóvenes prefieran las lecturas clásicas estereotipadas.
El autor explica que tenemos que enseñar a los niños a diferenciar entre la literatura buena y mala para que sepa lo que tiene que leer. Pero, entonces, entramos en otro debate, si debemos dirigir a los niños sobre qué deben o no deben leer, como sucede en el dirigismo y monolitismo soviético. A pesar de eso, en Occidente existe la oposición a este hecho, es decir, la llamada libertad de expresión, donde todo es posible.
Este artículo me parece muy interesante, ya que la discrepancia en torno a las lecturas infantiles como literatura en sí misma o como parte ésta. En muchas ocasiones hemos reflexionado sobre este tema, yo considero la literatura infantil como un espacio propio, pero siempre relacionado con la literatura común, ya que los libros infantiles tradicionales surgen, en muchas ocasiones, de las narraciones para adultos que se adaptan al público infantil. En mi opinión, la literatura infantil tiene características y elementos adaptados a sus destinatarios, ya sean por su claridad y sencillez o por otros componentes, pero eso no quita que no podamos denominarla de este modo. Existen muchísimas publicaciones englobadas en este ámbito y personas que se han especializado como autores de literatura infantil, por lo que creo que no debemos infravalorar a estos profesionales y a sus obras.




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